Sobre Mí

La herida no la sana el tiempo, ni el médico, ni alcohol, ni las viajes, ni el maquillaje, ni otros besos, y ni siquiera un «milagroso» sanador…

La herida la sanas tú, cuando la enfrentas, la comprendes, la haces consciente y parte de tú existencia.

Anónimo

Mi nombre es Pedro Martín Torres, a raíz de sucesos importantes y dolorosos en mi vida, empecé a explorar formas de salir de esas situaciones que habían dejado marcas muy fuertes en mí, prácticamente desde mi nacimiento. Cuando tenía 16 años, atravesando un estado depresivo importante, recuerdo haberme preguntado “¿Es esto todo lo que hay?” haciendo referencia a la rutina de la vida diaria que veía a todo mi alrededor… trabajar, comer, dormir, vacaciones ocasionales, etc. No comprendía mucho el mundo que me rodeaba.

Pasarían muchos años hasta que a mi vida llegue a un quiebre importante. En 2010 fallece mi padre de corazón, un suceso que si bien no muy doloroso, si me llevó a accionar y plantear que quería hacer de mi vida. A veces hay que vivir un evento clave, importante para elegir iniciar un cambio.

Y esa decisión me llevó a prestarle más atención a lo espiritual. Siempre sentí una atracción permanente por el camino espiritual, pero por una razón u otra lo esquivaba. Así, mis primeros pasos fueron a través del Yoga. Esta práctica me conectó por primera vez con las terapias alternativas. Aprendí y me inicié en una de las primeras técnicas, y de las más conocidas hoy, el reiki. Luego llegaron otras técnicas similares como Aqualead y Registros Akashicos. 

Pero no terminaba de convencerme nada, en ese proceso fui sanando y limpiando mucho de mi ser, viendo miedos, enojos, actitudes que no eran nada saludables para mi cuerpo ni para mi mente. Fui entendiendo de a poco la importancia del poder de lo que pensamos, del perdón, del soltar y aceptar. Y como, casi sin saberlo,  hay emociones que literalmente nos destruyen por dentro.

Ya avanzado en mi proceso, me formé como Coach Ontológico Profesional, e inicialmente creí haber llegado a una práctica y una herramienta en la que me enfocaría. No fue así; si bien el Coaching te brinda herramientas maravillosas para manejar tus emociones, para observar tus pensamientos,  como accionar en coherencia; en última instancia, sentía que no era a lo que me quería dedicar. completamente. 

Recién cuando llegué a la formación de la Terapia de Regresión a Vidas Pasadas sentí realmente que estaba en la herramienta con la que quería trabajar. Si bien en mis inicios de mi proceso personal, fue una de las primeras terapias que realice como consultante, pasarían varios años hasta que llegue a formarme como terapeuta de regresiones.

Hoy, después de muchos procesos internos y técnicas aprendidas, lo que más valoro en este momento, no es las técnicas en sí, que si bien pueden ser necesarias e importantes; creo que no hay nada que te nutra más el alma, que lo que uno vive en su propia vida y lo siente en su ser y en su cuerpo. 

Hoy traigo esta terapia a las personas, para que puedan sanar heridas como yo lo pude hacer. Soy consciente de que no lo soluciona todo y no todo es para todo el mundo; cada ser vibra con determinadas técnicas y/o terapias y esta perfecto que así sea. Pero, sin duda creo que es una herramienta muy valiosa que puede brindar al consultante muchos alivios y sanaciones a temas concretos. Mi propósito a través de esta herramienta y otras que ofrezco hoy, es dar la posibilidad a los consultantes a una sanación de aquello que lo aqueja, y así con cada paso que esa persona se permite dar, generar en sí mismo una apertura mayor de su propia consciencia, y así estar más cerca de vivir una vida integra y feliz.